sábado, mayo 27, 2006

Una leyenda jamás contada...

Navegando por un CD de fotos, me topé de casualidad con una de mi estancia en Dublín. De esta foto guardo un especial recuerdo, sobre todo, por toda la cadena de eventos que surgirían a partir de ella. Esta historia comienza así...

A las tres semanas de llegar a Dublín, decidí mudarme a un hostal, tras haber pasado unas semanas en casa de mi amigo Paulo. Me dirigí entonces a Gardiner Street, calle cercana a la estación de autobuses y flanqueada a ambos lados por una larga cadena de hostales. Mi intuición me jugó entonces una mala pasada conduciéndome en aquella ocasión a uno de los peores hostales de todo Dublín, y quizás de Europa: el Lili.

Nada más poner el pie en aquel hostal quise salir de él la primera noche. Por desgracia, ya había pagado por una semana entera por adelantado. Finalmente, vencido el plazo, escapé de allí por piernas dirigiendo lo más lejos posible a algún hostal más acogedor, limpio y sobre todo, con duchas que funcionasen. Acabé en el Kinlay House, sin duda, un paraíso comparado con aquel infierno.

Más tarde, un buen día por la tarde paseando por aquella misma calle que tan malos recuerdos me traía, me topé con un hostal que llamó mi atención. Colgado en su portal yacía una placa, de la que pude vislumbrar en su parte inferior la bandera de Japón.

"Aquí vivió en su juventud el escritor irlandés Lafcadio Hearn"
Placa informativa en el número 46 de Gardiner Street, Dublín

Se trataba de una placa conmemorativa en honor del escritor greco-irlandés Lafcadio Hearn, colgada en el mismo portal de la que fuera su antigua casa materna, ahora reconvertida en hostal. Lafcadio vivió allí los primeros años de su vida, exactamente en el número 46 de Gardiner Street. Justo en frente del hostal donde me había hospedado un mes atrás.

Pero, ¿quién diablos es Lafcadio Hearn? Cuando descubrí su placa he de reconocer que sabía muy poquito acerca de Lafcadio. Ni tan siquiera sabía que Lafcadio era irlandés. Tampoco había leído ninguna de sus obras. Tan sólo había oido hablar de él a través de otros libros como "El crisantemo y la espada" de Ruth Benedict, o el libro de viajes, "Caderno de Xapón" de Miguel Anxo Murado.

Más tarde, en la Chester Beauty Library, dentro de Dublin Castle, pude descubrir más de él gracias a una exposición permanente dedicada a su figura. También pude gozar de las otras tantas exposiciones de arte abiertas al público y totalmente gratuitas de este magnífico museo, uno de los lugares que más solía frecuentar en Dublín.

Lafcadio Hearn, o Yakumi Koizumo, como mayormente los conocen los japoneses, fue un escritor greco-irlandés nacido durante en la segunda mitad del siglo XIX en la isla griega de Lefcadas, de la cual proviene su nombre. Hijo de madre griega y de padre irlandés, médico al servicio del Imperio británico en la India. Su madre se lo llevaría a los 6 años a Dublín, donde vivirían junto con la familia de su padre. Sin embargo su madre, rechaza parcialmente por su familia política, terminaría por dejarlo a cuidados de su tía-abuela, soltera y con ansias de criar a un hijo.

Su tía-abuela era natural del condado de Mayo, y allí vivió junto a ella el joven Lafcadio. Cada vez que el joven Hearn se portaba mal, su tía-abuela solía encerrarlo en un cuarto oscuro durante horas. Esto, junto con la curiosidad inherente de los irlandeses por observar fenómenos de carácter fantástico y sobrenatural en la realidad cotidiana de las cosas, configuraría en parte la temática de su obra literaria posterior. También, un infortuito accidente mientras jugaba con sus amigos, haría que Lafcadio perdiese su ojo izquierdo cuando sólo tenía 15 años. Como consecuencia, en sus futuros retratos siempre aparecería de perfil o con la cabeza agazapada.

Viviendo soltera toda su vida, su tía-abuela había cosechado una pequeña fortuna, pudiendo costearle una buena educación. Al cumplir los 12 años, Lafcadio se iría a estudiar a Durhan, al norte de Inglaterra. Desgraciadamente, cuando contaba con 19 años de edad su tía-abuela cayó en bancarrota, teniendo que abandonar sus estudios universitarios. Su familia le animó a emigrar a EEUU, como todo buen irlandés, en busca de unos familiares que vivían en Cincinatti.

Al llegar a Cincinatti, se encontró con el rechazo de sus parientes lejanos, los cuales no le ofrecen ningún tipo de ayuda. Por un tiempo vive en la más extrema pobreza, conviviendo con los sectores más desfavorecidos de la sociedad y la comunidad de inmigrantes negra. Finalmente, a través de un amigo, consigue un puesto como trabajador ordinario en un el periódico Cincinnati Daily Enquirer. Poco a poco escala posiciones en el periodico hasta conseguir una sección fija donde refleja ávidamente, gracias a su gran talento literario, la vida de las clases sociales más bajas de Cincinnati. Clandestinamente se casa con una mujer negra, considerado delito por aquel entonces. Como consecuencia pierde su puesto en el periódico y emigra a Nueva Orleáns.

Gracias a su anterior trabajo como redactor, consigue rápidamente un puesto en el Times Democrat de Nueva Orleáns. Sus artículos se centran sobre los mismos temas: comunidades de emigrados en la ciudad, su cocina, sus costumbres y el cruce y fusión de culturas.

Tras varios años trabajando exitosamente para el Times Democrat, se le ofrece la posibilidad de ser enviado a Japón como corresponsal. Corre el año 1890. Japón había sido forzado a abrirse al mundo tan sólo 22 años antes. Muchos occidentales ponen rumbo a este país prácticamente desconocido. La gente quiere saber sobre Japón y Japón está anheloso por aprender de Occidente.

Llegado Lafcadio a Japón, hechizado por las costumbres de un país descrito por Marco Polo como de refinado gusto caníbal, prontamente renuncia a su posición como redactor consiguiendo, gracias a su amigo janopólogo Basil Hall Chamberlain, un puesto como profesor de inglés en un Instituto de Secundaria de Matsue, cerca de la costa del Mar de Japón, en la prefactura de Shimane.

Durante su estancia en Matsue, Lafcadio se casa con la hija de un ex-samurai, de poderosa familia venida a menos. Es entonces cuando decide adoptar el nombre japonés de Koizumi Yakumo, concediéndosele además la nacionalidad japonesa. De este, su único matrimonio, nacerían sus tres hijos.

Tras Matsue, Hearn seguiría ejerciendo como profesor esta vez en Kunamoto, en la isla de Kyushu. Compaginando su actividad de profesor con la de escritor, es durante esta etapa cuando Lafcadio comienza a transcribir en forma de ensayo sus primeras impresiones sobre el carácter del pueblo japonés y sus costumbres. Como resultado publica su primer libro: "Glimpses of unfamiliar Japan" (1894). A lo largo de su carrera literaria, Lafcadio escribiría muchos ensayos sobre Japón, reflexionando sobre sus anteriores pensamientos y aportando otros nuevos. También en forma de ensayo aparecería 2 años después otro de sus libros más importantes: "Kokoro: Hints and echoes of Japanese inner life".

En 1896, el gobierno japonés le ofrece una plaza en la Universidad Imperial de Tokyo, cargo que desempeñaría casi hasta su muerte, en 1903. Su grueso literario se concetra en esta última etapa, donde sigue publicando libros no sólo ensayos acerca de Japón sino también, libros de relatos cortos donde se recogen pequeños cuentos de la tradición oral japonesa. En esta línea quizás sea su libro más popular: “Kwaidan”, que incluye breves historias orales del folclore nipón. Algunos de estos cuentos serían llevados al cine de la mano de Masaki Kobayashi. Akira Kurosawa, en su película Sueños, también plasmaría uno de los cuentos del libro, quizás el más famoso, “Onna no Yuki” (La mujer de las nieves).

Lafcadio Hearn fue uno de los primeros occidentales en desembarcar en Japón, tras un periodo de autoislamiento del país que duró más de 250 años. Por aquel entonces, poco se sabía acerca del pueblo japonés. A través de su obra recogió de primera mano y plasmó en sus libros la idiosincrasia de este fascinante pueblo, siendo uno de los pioneros en ello. Sus ensayos ayudaron al mundo a comprender más acerca de Japón, y a los japoneses comprender más acerca del mundo. Un vínculo entre Oriente y Occidente.

Su obra sería de referencia para otros sociólogos y escritores posteriores. También ayudo a alimentar la voraz curiosidad que despertaba Japón en Europa a principios del siglo XX, sobre todo, a raíz de la Exposición Universal de París. En el libro Irish Writings on Lafcadio Hearn, se dice que Henry L. Stimson, decidió eliminar Kyoto como primer país candidato sobre el que arrojar la bomba atómica, influenciado en parte por algunos diplomáticos franceses conocedores de la obra de Lafcadio Hearn.

En Diciembre de 2005, durante mi primer viaje a Japón, le pedí a mi amiga Hiromi que me llevase a su tumba, en el cementerio de Zoshiyaga, en Ikebukuro. Allí, en frente de su lápida, sencilla y sin grandes esplendores, yacían los restos Koizumi Yakumo y su mujer. Junté mis manos e incliné más que levemente mi espalda, en señal de respeto. Tras unos breves instantes el silencio se rompió con el sonido de dos palmadas. Recordé también por un momento aquella placa que cuelga, y sigue colgando, del portal del número 46 de Gardiner Street. Pensé en toda la extraña sucesión de eventos que me habían llevado en un periplo de un año a dos puntos de unión comunes y sin embargo tan separados en el espacio, y también en el tiempo.

Aún siendo un completo desconocido para Occidente, incluso para los propios irlandeses, su sombra sigue siendo muy larga en Japón. Yeats, uno de los grandes poetas del siglo XX, dijo de él: "He is a legend still untold..." Con este post quise descubrir un poco más su leyenda. Espero que os haya gustado…

Hiromi en frente de la tumba de Lafcadio Hearn, en el cementario de Zoshiyaga, Ikebukuro (Tokyo)

10 comentarios:

Anónimo dijo...

pues sí me ha gustado, que cosas :)

Diego Fernández dijo...

Me ha gustado :)

Te leo compañero, suerte y fortuna por esas tierras del señor! gracias por dejarnos compartir tu ansiada aventura oriental :)

un abrazo! :*

Electrocea dijo...

Hola Pino!!
Interesante tu artículo, muy interesante.
PD: No tenia ni idea de este tio. xD

Servi dijo...

Qué gran talento de escritor tienes... ¡PERO ESCRIBE LOS NOMBRES DE LOS MESES CON MINÚSCULA DE UNA PUTA VEZ COJONES!

Y me acuerdo de ver lo de Lafcadio cuando estuve en Dublín. Venía en la guía de El País.

Creo que vas a tener que subir alguna carpeta de las fotos. Ahora te digo por e-mail.

Diego Pino dijo...

Jajajaja, joder tio y eso que antes de subirlo le paso el corrector ortográfico de Word. No me lo explico.

Tendré que empezar a usar el aspell?
$aspell check -d es_ES post.txt

kaskito dijo...

Mu chula la historia. Tu sigue así, cultivándonos, que mucha falta nos hace.
Saludiños.

Xarli JoChi dijo...

También me ha gustado mucho. Es curioso como puede cambiar todo en un año. Cuídate.

Gara dijo...

He estado leyendo tus artículos y solo te pudo decir una cosa: que envidia te tengo >__< .Quién pudiera viajar tanto como tu. Bueno, mucha suerte y un saludo

paulorf dijo...

Interesantisima historia! Ahora bien, imaginate lo dificil que tiene que ser crecer llamandote Lafcadio. Los chavales de su clase tenian que martirizarlo!

Diego Pino dijo...

Por eso su padre, que debia ser bastante precavido, le puso también Patrick, como buen irlandés. Ahora bien, ¿cuantos niños habría en su clase llamados Patrick?