jueves, febrero 09, 2006

Shenzhen, esa gran desconocida

China es un pais grande, grande y ancho, incluso más ancho que la ancha Castilla. Bajo esta vaga idea de China, se agrupan multitud de nacionalidades, dialectos y costumbres. Al mismo tiempo todos se consideran chinos. De Hong Kong a Harbin y de Kashgar a Qingdao, los chinos son antetodo chinos.

Políticamente hablando, la China de hoy cuenta con ciertas estructuras organizacionales que pueden chocar a más de uno. Al margen de la conocida política "Un país, dos sistemas" que rige el gobierno de las zonas administrativas especiales de Hong Kong y Macao, China cuenta con más zonas especiales.

A principios de los 80 las reformas politicas llevadas a cabo por Den Xiao Ping dieron lugar a la creación de zonas económicas especiales. Los chinos, usaron la pequeña ciudad de Shenzhen, vecina a Hong Kong, como laboratorio de pruebas del libre comercio. Junto con Shenzhen se crearon otras tres más zonas económicas especiales: Shantou, Xiamen y la provincia de Hainan.
Tradicionalmente, estas regiones habían estado ligadas al comercio internacional. Quizás Shenzhen no, pero sí la provincia de Cantón que ha sido durante siglos un punto de encuentro entre Occidente y Oriente, además del punto de partida por antonomasia de la diáspora China.

Al margen de éstas, ha habido otras ciudades Chinas con presencia colonial: Shanghai, por supuesto, Taijin y la anterioremente citada Qingdao. Esta última ciudad es famosa por su cerveza. Sí, cerveza china con sabor alemán. La comunidad alemana supo dejar su huella en China. Respecto a Xiamen, es una ciudad muy acogedora y agradable. Recientemente ha sido elegida por el South China Morning Post como la segunda mejor ciudad para vivir en China. Al lado de su bahía cuanta con una pequeña islita, tomada hace más de un siglo por la comunidad extranjera como asentamiento. Hoy día, las casas de la época todavía se conservan, e incluso están habitadas. Es un trocito de pasado europeo en plena china moderna.

A lo largo de todos estos años, Shenzhen ha recogido los frutos y beneficios de sistema capitalista, para bien y para mal. Así esta pequeña ciudad que contaba con algo más de 300.000 habitantes a principios de los 80, ha pasado a contar con más de 7 millones hoy día. Su ritmo de crecimiento, vertiginoso, ha disparado el crecimiento de la ciudad y en su perfil hoy se dibujan anchas avenidas, al estilo chino, plagadas de altos rascacielos. Sus gentes tambiés se ha beneficiado. Si bien, Shenzhen es la ciudad China con mayor renta per cápita. Aún así, los 4.000 y pocos euros que percibe un trabajador en Shenzhen siguen siendo poco más que calderilla para la inversión extranjera y su vecina Hong Kong, que ha sabido externalizar la producción y manofacturación de bienes para centrarse en la reexportación y servicios financieros.

Imaginaos pues, algo que hace 25 años era como Vigo, convertido en una especia de Nueva York chino. Eso sí, el elevado crecimiento también ha dejado su huella negativa. La primera impresión que causa Shenzhen al turista, es que se trata antetodo, y a pesar de todo, de una ciudad sin alma, sin corazón. No hay nada antiguo, ni un recuerdo del pasado, porque tampoco hubo tiempo para el pasado. Todo creció demasiado rápido, todo es nuevo, y no siempre nuevo quiere decir precisamente bueno.

Pero por si algo es conocida Shenzhen, sobre todo a nivel turístico, es por sus centros de masaje. Sí, masajes. A lo hongkoneses les gusta atravesar la frontera, pasaporte en mano, para ir a masajearse a Shenzhen. Hay varios centros de masaje, sobre todo cerca al borde de la línea que separa la China continental del diminuto Hong Kong. Para que os hagais una idea: limpieza corporal, sauna, yacuzzi, masaje de pies y cabeza, limpieza de oidos, masaje de cabeza y masaje corporal tailandés, más quedarse a dormir, por poco más de treinta euros, propinas incluídas. En total unas 8 horas, para que el cuerpo descanse como se lo merece. Eso sí, no todo lo que reluce es oro, y si te quedas dormido en un masaje, probablemente el personal en cuestión se relaje algo más qu tú. Dicho queda.

Mucha gente, asocia y no equivocademente, los masajes con los servicios sexuales. Existen muchos centros de masaje, sobre todo en Hong Kong, donde el consumidor puede optar extraoficialmente, después de la sesión pertinente, a una serie de prácticas que poco tienen que ver con el estiramiento de músculos. Afortunadamente, estos hábitos se consideran cada vez menos propios, aunque hay gente que lo sigue considerando algo inanielable.
Es un tema punzante, desagradable y muy cotidiano. Sin duda está ahí. Quizás la próxima vez que veais una película de Hong Kong, vereis que alguno de los protas se va a un centro de masaje. Me viene ahora a la cabeza Hora Punta 2 y Una noche en Mong Kok. Seguro que a partir de ahora no se os pasará inadvertido.

En fin, este post ha derivado en algo extraño. Todavía quedan cosas que contar de Shenzhen, y por extensión de mainland China. Volveré. Espero que no se demore mucho la espera. Hasta entonces!!! Os dejo unas fotos. Esta vez de Stacey también.

2 comentarios:

Ghanito dijo...

Hola, Diego:

No nos conocemos, entré aquí con un enlace casual, pero me gusta tu estilo y escribes cosas interesantes.

Además me encanta que compares China con Vigo, Baiona, la calle Brasil...¡Por fin puedo compreder las dimensiones de lo que me cuentan al hablar de China!

Tus amigos te agradecerían que postearas con más frecuencia, y ahora, yo también.

Un saludo.

P.D. También he cotilleado las fotos de Stacey. (Muy Guapa)

Electrocea dijo...

Hola!
Que bueno, tu estudiaste turismo, no ?
Seguro que estabas matriculado en otra cosa que no sea "informática". Como un informático puede omitir cualquier comentario sobre su trabajo. Eres un "mal" informático.
Con todo esto, supongo que estarás contento, sinó no veo lógica. Y aún así no le sigo viendo lógica... si (informático != contento) || (informático != Bien_Cabeza) else no me lo explico.

Ale, que C****** haces en el curro?
Por cierto se nota "mi" tensión? o, verdad?
S2!!!