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martes, mayo 27, 2008

Dutifrí desde Vietnam

La última edición de dutifrí, el programa de viajes de Javier Sardá, ha estado dedicado a Vietnam. Desgraciadamente lo de pernoctar se terminó con mi época de estudiante, sobre todo de domingo a lunes... Decidí entonces apostar todas mis cartas a YouTube! y la jugada me salió redonda.

Directo desde Ho Chi Minh, la antigua Saigón, el programa se centra en su primera media hora en la guerra de Vietnam. Quizás no podría ser de otra manera, el recuerdo de la guerra en Vietnam es omnipresente, sobre todo en ciudad HCM.

Esta primera media hora me ha traido algunos recuerdos de mi fugaz visita a HCM en Marzo de 2006. Primero, Sardá visita los túneles de Cu Chi, muy típico si vas a Saigón. Después habla con Juan Antonio Velázquez, médico militar español destinado al delta del Mekong durante la guerra contra los americanos. Siempre me había causado gran curiosidad la historia de los 12 médicos españoles que Franco trasladó desde el Sáhara y plantó a más de 10.000 km a petición de Johnson. La entrevista se entremezcla con imágenes de la época filmadas en superocho. Muy emotivo...También emotiva es la entrevista con Kim Phuc, aquella famosa niña que corría desnuda hacia ninguna parte, abrasada por el napalm. El objetivo de una cámara la inmortalizaría en la que resultó ser, sin duda, la foto por excelencia de la guerra. Foto que le valdría un premio Pulitzer para Nick Ut (Associated Press).

En la segunda mitad del programa, Sardá nos invita a dar un paseo por Saigón de la mano de varios españoles, especiales todos ellos, hay que serlo para plantarse de aquí al otro lado del planeta. Y para que no se diga que el mundo no es un pañuelo, Sardá conoce al tío-abuelo de Pocholo.

Creo que una hora no puede dar más de sí. Sardá y su equipo han sabido retratar en este intervalo de tiempo, escaso, la esencia de tan aglomerada metrópolis. Sin olvidarse tampoco de las zanzagueantes motos, miles de motos que nunca paran de zuzumbar por el día, como abejas. Y por la noche, cuando las luces se encienden, todas esas motos se convierten en luciérnagas...En ciduad HCM hay más de 4 millones de motocicletas.

A continuación teneis todos los enlaces a los videos, y uno directo al primero para ir haciendo boca. Cuidado, engancha...




martes, marzo 21, 2006

Good bye, Vietnam!

No quieren aceptar el hecho de que están enfrentándose a un hombre que es un experto en la lucha de guerrillas; ese hombre es excepcional con armas de fuego, con el cuchillo, con sus propias manos, un hombre que está entrenado para ignorar el dolor, las condiciones climatológicas, vivir de lo que da la tierra, comer cosas que harían vomitar a una cabra; en Vietnam la misión de mis hombres era eliminar a cientos de enemigos. ¡¡MATAR!! ¡Punto! Matar o morir... y Rambo era el mejor.
Coronel Truman

Ya han pasado 30 años desde que finalizó la guerra de Vietnam, o la guerra americana como la conocen los vietnamitas. Desde entonces, este estrecho país del sureste asiático ha experimentado grandes cambios. Quizás el primero, y a decir por la experiencia de Rambo, la comida ya no está tan mala.

El turismo de Vietnam gira en torno a la guerra ¿que sé de Vietnam? Poco, la verdad. Un país con una historia de 4000 años, arrasada de un plumazo por la guerra y agentes de todos los colores, naranja, amarillo, violeta...Todo lo antiguo se lo llevo el viento, y el estruendo de las bombas cuando tocan tierra. La guerra trajo consigo horror y destrucción. Arrasó con todo lo viejo, un legado de más de 4000 años de historia y dejó espacio para lo nuevo y un macabro recuerdo. Recuerdo que vive todavía en las mentes de los mayores, en documento gráfico en algún museo, en forma de túnel o de trinchera en algún viejo campo de batalla convertido en atracción para los forasteros.


Iván, Yann y yo en plan giri, en uno más de los archiconocidos túneles

Tras el hueco que deja la ocupación japonesa a fin de la Segunda Guerra Mundial, Francia trata de recuperar su antigua colonia en el sureste asiático formada por Vietnam, Laos y Camboya. Ese territorio ficticio que los franceses dieron en llamar Indochina. Siguiendo a su líder Ho Chi Minh, los vietnamitas proclaman su independencia tras la batalla de Din Bien Fu, o el desastre de Din Bien Fu, como lo conocen los franceses.

Sin embargo, el país queda divido en dos estados: uno, el del Sur, monárquico y gobernado por el antiguo rey; y el otro, el del Norte, gobernado por el líder comunista Ho Chi Minh. En plena guerra fría Estados Unidos y Rusia deciden echarse un pulso en Vietnam. Tomando la tesis del efecto dominó como pretexto, los EEUU desembarcan en 1967 en el Sur con el fin de defender la expansión del Norte y reunificar el país. El Norte también persigue el mismo objetivo, la unificación. La diferencia crucial, quién manejará los hilos después. El resto de la historia ya la conocemos todos...

Sin embargo, la historia no acaba ahí. En 1975, termina la guerra americana en Vietnam, pero al poco los vietnamitas tienen que hacer frente a la expansión de Camboya en el sur, con su sanguinario líder Pol Pot al frente. Esta parte quizás sea menos conocida, porque todo lo que sabemos de Vietnam nos ha llegado a través de la cultura popular americana: principalmente cine y literatura.

El pasado fin de semana, cogimos los macutos y nos plantamos en plena jungla, de asfalto y motocicletas. La oportunidad del viaje llegó como llegan las buenas nuevas, sin previo aviso. Aunque nunca tuve en mi mente visitar la ex-colonia francesa, al menos no tan pronto, la oferta era una de esas que ocurren una vez cada mil años. Viaje de ida y vuelta por menos de 100 euros, no se podía dejar escapar.

¿Qué sabemos del Vietnam de hoy en día? Después de haber estado allí, lo primero que sé es que ya no se come tan mal. Ni de lejos las cosas que comí harían vomitar a una cabra. Incluso esas aparentemente asquerosas bananas mezcladas con arroz y judías rojas, envueltas en hojas amarillas, sabían bien, cuando menos eran digeribles. Capítulo aparte merecen las patatas fritas con carne, legado supongo de su etapa como colonia francesa. La verdad, me quedé con las ganas de probar algo más genuinamente vietnamita, no por falta de atrevimiento, sino de oportunidad. Eso sí, el café, aunque no de grano de calidad, bien tostado y bien rico. Mejor que cualquier mal buen café que se pueda tomar en un Starbucks. Y es que no hace falta viajar a Vietnam para tomar café vietnamita. Vietnam, es hoy día, el 3 mayor productor mundial de café. Probablemente nuestro café Marcilla de cada día, así Dios lo quiera, sea vietnamita y no colombiano.

Conglomerado de plátano, arroz y red-beans; para estomágos viajeros

En el Museo de la Guerra y en el Palacio de la Reunificación descubrí un dato revelador: España participó en la guerra de Vietnam. Lo dicho, entre las estadísticas de soldados americanos, coreanos, australianos y filipinos, figuran entre ellos - para que así atestigüen todos los ojos - España, con la ridícula cifra de 12 soldados - y para mofa del bando aliado - . El dato me sorprendió al principio, la primera vez lo oí de boca de un excombatiente filipino convertido en guía turístico: "Vinieron de todos los países: americanos, australianos, españoles..." Y así, por simpatía o parentesco lejano, somos convertidos automática e instantáneamente en amigos del malo de la película. La verdad es otra, y muy interesante...

En 1967, Johnson (o el becario de Johnson) pidió a Franco el envío de personal militar médico al sur de vietnam. Aunque en una interesantísima carta Franco (o el becario de Franco) rechazó la idea, no dejó por ello de complacer los intereses estadounidenses y trasladó en 48 horas a 12 soldados, que se encontraban en aquel momento desempeñando funciones en pleno desierto saharaui, al delta del Mekong. Allí se asentó un hospital militar que atendía las necesidades hospitalarias tanto de combatientes aliados como de civiles. De hecho, el 70% de las intervenciones fueron realizadas a civiles. Pero ahí figura esa ridícula estadística, esa verdad sin calificativos, en pleno museo, sin ningún pie de página. Ya se sabe, las estadísticas son como los bikinis: ¨sugieren mucho pero tapan lo más interesante...¨ Por cierto, en 1998, estos doce soldados, llegados como se fueron - en silencio - pidieron al estado un reconocimiento a su labor. El ejecutivo no encontró suficientes méritos en su registro.

Ho Chi Minh me ha sorprendido, me ha dejado un agradable sabor de boca. No es bonita, como casi ninguna ciudad del sureste asiático, a excepción de Hanoi, o al menos eso dicen. Pero me ha gustado, sobre todo por su gente. Aún hoy se ven pocos extranjeros por Saigon, menos de 5000. La gente se sorprende cuando ve a uno de ellos, se sorprende aun más cuando ve a un puñado de ellos. Fijan su mirada en ti, le devuelves la mirada y saludan, a veces también sonríen. Parece que a todos les gusta saludar, como saludan los niños cuando ven un avión volando en lo alto, incluso aunque el avión no los pueda ver a ellos. En sus calles se siente el devenir de la gente, una agetreo incesante, una fuerza constante que vibra y se mueve hacia delante. Es la vitalidad de un país joven que lucha por abrirse futuro, la misma que se respira en China.

Ho Chi Minh, el caos ordenado. Enjambres de motocicletas que vienen y van en una y otra dirección. No hay señales de stop, nadie se para, y nadie tiene tiempo para pararse. Lo mismo ocurre al cruzar la calle. Un paso de zebra son sólo rayas blancas sobre el suelo. No hace falta mirar a ambos lados, basta con avanzar lentamente y los demás se encargarán de esquivarte. Todo se basa en un ejercicio de confianza mutua, en la de los demás y en la tuya propia ¿quién puede así tener miedo?

Subiendo por el Mekong; Vietnam avanza firme hacia el mañana

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